Esta herida nunca cierra.
Me la hicieron de pequeña
Cuando llegué al mundo
Desnuda y con cara de asco.
Supongo que había demasiada luz.
Demasiado ruido.
Mi madre dice que nací con los ojos abiertos.
Curiosa. Despierta. Queriendo.
Siguen sin conseguir quitarme
Las ganas y la alegría
De vivir.
Pero me están quitando el resto.
Siguen metiendo el dedo y abriendo la llaga.
Picoteando y mordiendo la herida.
Esta herida nunca cierra.
Es como la bala, antigua.
No sabemos si fue primero la herida
O la cicatriz.
Lo que sé es que hoy no puedo dormir.
A días me despierto enfadada.
A meses me evado y me esfuerzo en borrarlo todo.
Son miles de millones de humanos reducidos a bits de información. Noticias. Imágenes. Propaganda. Manipulación. Violencia.
La producción de miedo en masa ayuda a amasar fortuna. Las ovejas asustadas corren al corral que les ofrece el pastor. Seguimos sin saber qué coño está pasando. Todo es confuso y superficial. El otro día me fueron a multar por darle un beso a una amiga que me encontré en la calle. El policía vino a decirme que usara el "sentido común" y lo peor es que al decirme eso, di un paso atrás.
Me hicieron repetir 1000 veces:
"Mantendrás la distancia de seguridad"
Y aunque sus leyes no sean las mías
Me condicionan.
¿Cuál sería mi esperanza de vida si hubiera vivido la dictadura? ¿Cuál es la esperanza de vida de los que no tienen esperanza?. Confundimos estar vivos con vivir. Esta herida nunca cierra porque hay demasiada gente disparando. Hace años yo no quería disparar. Ahora también me están quitando eso.
Mi rabia no tiene sitio. Mi rabia es el eco de todas las demás. Mi rabia no es compatible con buscar trabajo y ser una "ciudadana intachable". No puede ser una rabia feliz y despreocupada que está always smiling cause life is beautiful porque mi rabia tiene ganas de explotar en el mismo centro del cosmos y así crear un nuevo universo.
Mi rabia
Al contrario que su avaricia
Sólo quiere transformarse
En amor.
lunes, 6 de julio de 2020
viernes, 11 de enero de 2019
Quita una pena otra pena y un dolor otro dolor
(Escrito a mediados de diciembre, cuando todavía era Otoño y por eso todo se me caía)
Soy río que se desborda poco a poco y costura que se deshace por las esquinas. No tengo espacio en el cuerpo para esta pena. Voy colocando una raya entre yo y mi tristeza y suena como el silencio que sigue a un se acabó cuando pensabas que duraría. Compro gramos de ansiedad. Es otoño y quizá por eso todo se está cayendo y hace días que intento llorar y no lo consigo porque tengo miedo de inundar el mundo que me importa conservar. Muere gente a golpes de cuchillo y puño y realidad y a mí se me atraviesa en la garganta un sistema entero con sus planetas llenos de luz y vacío existencial. Muero de rabia y quiero matar. ¿Cómo gestiono esta puta mierda que llaman ser?. Vivo detrás de un muro que me provoca sentir y no me deja expresar ni rabia ni alegría ni humanidad. No estoy regando mi piel y está empezando a ser escama que se traduce en aspereza y en que no quiero acomodar. Quiero decirte la verdad. La verdad es que hay monstruos bajo la cama y en la cocina y en el espacio entre tu aire y mi soledad. Por eso ni duermo, ni alimento, ni puedo respirar si estoy contigo cuando no puedo estar. Igual por eso tú tan mal. La verdad es que me corto en pedacitos para que sea más fácil tragarlo todo sin atreverme a masticar. La verdad es que contigo a veces desaparezco. Que tú conmigo también. La verdad es que ya no te veo brillar y es la canción más triste pensar en ti. La verdad es que no te lloro porque ya me duele todo y aprendí a ser un genial contenedor. La verdad es que si dejamos de intentar estar mejor lo podemos conseguir. La verdad es que ya fue, se terminó. La verdad es que quiero ser feliz y quiero que tú también. Quiero un Big- Bang, una creación. Que la piedra de la boca de mi estómago por fin explote y me libere de lo que he ido callando mis 27 inviernos y primaveras. La verdad es que necesito liberar. Liberarme de ti. Liberarte de mí. Liberar al resto de la tiranía y el desarraigo de un horizonte sin ganas de caminar. Liberar el amor del disfraz del miedo, la impotencia y la incomprensión. Liberar el mundo de tanta pena, penita, pena.
Soy río que se desborda poco a poco y costura que se deshace por las esquinas. No tengo espacio en el cuerpo para esta pena. Voy colocando una raya entre yo y mi tristeza y suena como el silencio que sigue a un se acabó cuando pensabas que duraría. Compro gramos de ansiedad. Es otoño y quizá por eso todo se está cayendo y hace días que intento llorar y no lo consigo porque tengo miedo de inundar el mundo que me importa conservar. Muere gente a golpes de cuchillo y puño y realidad y a mí se me atraviesa en la garganta un sistema entero con sus planetas llenos de luz y vacío existencial. Muero de rabia y quiero matar. ¿Cómo gestiono esta puta mierda que llaman ser?. Vivo detrás de un muro que me provoca sentir y no me deja expresar ni rabia ni alegría ni humanidad. No estoy regando mi piel y está empezando a ser escama que se traduce en aspereza y en que no quiero acomodar. Quiero decirte la verdad. La verdad es que hay monstruos bajo la cama y en la cocina y en el espacio entre tu aire y mi soledad. Por eso ni duermo, ni alimento, ni puedo respirar si estoy contigo cuando no puedo estar. Igual por eso tú tan mal. La verdad es que me corto en pedacitos para que sea más fácil tragarlo todo sin atreverme a masticar. La verdad es que contigo a veces desaparezco. Que tú conmigo también. La verdad es que ya no te veo brillar y es la canción más triste pensar en ti. La verdad es que no te lloro porque ya me duele todo y aprendí a ser un genial contenedor. La verdad es que si dejamos de intentar estar mejor lo podemos conseguir. La verdad es que ya fue, se terminó. La verdad es que quiero ser feliz y quiero que tú también. Quiero un Big- Bang, una creación. Que la piedra de la boca de mi estómago por fin explote y me libere de lo que he ido callando mis 27 inviernos y primaveras. La verdad es que necesito liberar. Liberarme de ti. Liberarte de mí. Liberar al resto de la tiranía y el desarraigo de un horizonte sin ganas de caminar. Liberar el amor del disfraz del miedo, la impotencia y la incomprensión. Liberar el mundo de tanta pena, penita, pena.
lunes, 10 de diciembre de 2018
Poesías sobre el abismo IX - Miedo
(Escrito en algún momento del año 2016)
No encuentro mi voz cuando abro la boca y pretendo contarte que tengo miedo y más miedo a que te vayas. Miedo y más miedo y una duda y un millón de lágrimas de pena en el congelador. Yo también vivo triste y trato de agarrarme a la estela de un cometa que me lleve hacia un planeta donde todo sea más fácil. Comer y cantar. Un millón de personas sonriendo al calor de una buena idea. Besarte como carrera y tesis doctoral y luego un trabajo en tu sueño, cuidando que no aparezca la pesadilla. Tocando trompetas y sexos y hablando de conchas de mar. Bebiendo colacao caliente si hace frío. Te abrazo fuerte, muy fuerte. Duermo contigo como si fueras a evaporarte.
Creo que a veces quiero hacer de mí un boceto que no tenga este deseo infinito de apagarse. Me rechazo, soy consciente, cada vez que digo no cuando es un sí, joder. Si miro muy al fondo estoy hecha una mierda. Y escribo. Y suena como una canción de aquellas tristes que te hacen llorar de alegría. Love will tear us appart. Again. Me invento un cuento y lo disfruto. No hay nada mejor que la poesía y las papas fritas con huevo para limpiar mi alma de aceite usado y paranoia.
No encuentro mi voz cuando abro la boca y pretendo contarte que tengo miedo y más miedo a que te vayas. Miedo y más miedo y una duda y un millón de lágrimas de pena en el congelador. Yo también vivo triste y trato de agarrarme a la estela de un cometa que me lleve hacia un planeta donde todo sea más fácil. Comer y cantar. Un millón de personas sonriendo al calor de una buena idea. Besarte como carrera y tesis doctoral y luego un trabajo en tu sueño, cuidando que no aparezca la pesadilla. Tocando trompetas y sexos y hablando de conchas de mar. Bebiendo colacao caliente si hace frío. Te abrazo fuerte, muy fuerte. Duermo contigo como si fueras a evaporarte.
Creo que a veces quiero hacer de mí un boceto que no tenga este deseo infinito de apagarse. Me rechazo, soy consciente, cada vez que digo no cuando es un sí, joder. Si miro muy al fondo estoy hecha una mierda. Y escribo. Y suena como una canción de aquellas tristes que te hacen llorar de alegría. Love will tear us appart. Again. Me invento un cuento y lo disfruto. No hay nada mejor que la poesía y las papas fritas con huevo para limpiar mi alma de aceite usado y paranoia.
martes, 13 de noviembre de 2018
Poesías sobre el camino I - Magia
Encontré personas mágicas de ojos grandes que habitaban los bosques con sus camiones-casa. Llevaban libretas donde apuntaban poemas de libertad, recetas de sueños, canciones de amor. Vivían felices y errantes y se juntaban siempre a tocar y compartir. Hablaban del mundo y la vida y sus viajes. Todas estaban un poco tristes, por eso siempre había una hoguera. Olian a humo y a soledad. A cal y arena. No les faltaba una sonrisa.
La sensibilidad nos hace grandes. Nos hace animal. Encontré personas mágicas y sensibles que no querían crecer. Que no querían correr si no era para jugar. Personas a todo color. Explosivas y dispuestas a saltar la valla. Me encontré siendo con ellas. Estábamos perdidas. Buscando. Algunas evitando. Había mucha droga. Queríamos cambiar el mundo y a veces lo confundíamos con escapar.
Había necesidad de escapar. De ocultarse, esconderse, camuflarse. Había hombres grises que nos buscaban. Querían convertirnos en piezas para después despiezarnos. Borrarnos. Bajarnos al suelo. Sacarnos del sueño. Quitarnos la luz. Querían romper los camiones y los malabares. Querían apagar las hogueras y que la tristeza ocupara todo. Querían el mundo-esquema, sin magia ni cuentos ni perros ni flautas. El mundo sin calles ni arte ni alma. El mundo-dinero que solo puede quien tiene. El mundo-escaparate. Disparate. Dis.pararte. Y chau.
La sensibilidad nos hace grandes. Nos hace animal. Encontré personas mágicas y sensibles que no querían crecer. Que no querían correr si no era para jugar. Personas a todo color. Explosivas y dispuestas a saltar la valla. Me encontré siendo con ellas. Estábamos perdidas. Buscando. Algunas evitando. Había mucha droga. Queríamos cambiar el mundo y a veces lo confundíamos con escapar.
Había necesidad de escapar. De ocultarse, esconderse, camuflarse. Había hombres grises que nos buscaban. Querían convertirnos en piezas para después despiezarnos. Borrarnos. Bajarnos al suelo. Sacarnos del sueño. Quitarnos la luz. Querían romper los camiones y los malabares. Querían apagar las hogueras y que la tristeza ocupara todo. Querían el mundo-esquema, sin magia ni cuentos ni perros ni flautas. El mundo sin calles ni arte ni alma. El mundo-dinero que solo puede quien tiene. El mundo-escaparate. Disparate. Dis.pararte. Y chau.
sábado, 20 de octubre de 2018
Poesías sobre el abismo VIII - Calma
Puedo pasar el duelo
en un día.
Andar por las cinco estaciones,
negar y luego atacar,
después negociar
con mi propia
tristeza
y al final
aceptar
el cambio.
Si lo miras de cerca
con ojos de lejos
solo es un cambio
Un vaivén inevitable.
La única verdad que creo
que puedo tener
además de que
todo esto
es culpa
mía.
Por eso lo puedo cambiar.
Quizá no el "qué"
pero si el
"cómo".
Quiero crecer con todo.
Quiero dejar
de darle golpes
a la pared;
De hacer
que todos
lloren
conmigo.
Quiero sanar y construir
lo que hay dentro
en suelo pobre
y dar cobijo
a los jardines que quieren
poblarme y llenarme la boca
de besos y ganas de dar.
Quiero mi templo en silencio.
Quiero mi casa en el templo.
Quiero
mi alma
en amor
Mi cuerpo en
c a l m a
en un día.
Andar por las cinco estaciones,
negar y luego atacar,
después negociar
con mi propia
tristeza
y al final
aceptar
el cambio.
Si lo miras de cerca
con ojos de lejos
solo es un cambio
Un vaivén inevitable.
La única verdad que creo
que puedo tener
además de que
todo esto
es culpa
mía.
Por eso lo puedo cambiar.
Quizá no el "qué"
pero si el
"cómo".
Quiero crecer con todo.
Quiero dejar
de darle golpes
a la pared;
De hacer
que todos
lloren
conmigo.
Quiero sanar y construir
lo que hay dentro
en suelo pobre
y dar cobijo
a los jardines que quieren
poblarme y llenarme la boca
de besos y ganas de dar.
Quiero mi templo en silencio.
Quiero mi casa en el templo.
Quiero
mi alma
en amor
Mi cuerpo en
c a l m a
jueves, 20 de septiembre de 2018
Error 404
Llevo mucho sin escribir. No me apetecía. Me bañaba en ríos y escuchaba el bosque. Recogí uvas y flores; manzanas y albaricoques. Conocí niños mágicos. Mujeres de hojas verdes que a veces prendían y luego volvían a nacer. Visité aquello que llaman "países". Conocí fronteras en las que no me pedían pasaporte por ser blanca. Aprendí lenguajes y adopté formas. Me adapté al entorno. Viví aventuras en la furgo casa a la que llamamos Lepri. La quería como quiero a un ser. Cantaba y reía y follaba y bebía y era f e l i z. Luego fui lo otro. Okupé chalets donde la expropiación acabó por ser un todoestoparami. Viví agresiones, casi rompo alguna crisma. Fui violencia y tuve miedo. Comí Diazepan. Viví en un conflicto constante. Conocí. Sobre todo, conocí.
Mi madre me llamó. Mi abuela estaba en coma y yo estaba dormida y no supe hacer más que colgar. Cuando desperté mi abuela se había muerto. Así. De un momento a otro. No había vuelto a casa desde hacía año y medio y volví para un funeral. El efecto fue un manicomio. Día y medio de subidas por ver a mis amigos después de tanto y bajadas hacia el subsuelo como un ataúd. No entendí. Todo aquello era irreal. Volví al chalet okupado por pseudoburgueses a los que de alguna manera odiaba y al día siguiente fui a trabajar. Fue hace dos años y creo que no lloré de verdad hasta hace dos meses. Cuando volví a la playa donde crecí con ella. Con mi abuela con la que tanto peleé y a la que tan poco entendí. Con alguien a quien no cuidé cuando me necesitó. No me valió sentirme culpable y tampoco me vale una excusa. Lloré y sigo llorando cuando estoy ahí. Espero que desde algún sitio me esté consolando.
Luché contra el desamor, contra el desamparo. Contra mi misma y mi falta de autoestima. Contra hordas de mierda. También viví a gente maravillosa y amé hasta ensanchar el alma. Aprendí a romper cadenas y candados. Aprendí de nuevo a confiar. Evolucioné. Senti otro barrio como mi barrio. A otra gente como mi gente. Todo es lo mismo en esencia. Viví el mejor verano de mi vida en Portugal. Fui lo más libre que pude ser.
Eché raíces en costa y montaña, me drogué hasta vivir, bailé, rompí el asfalto, viajé a California y me acosté sobre árboles de marihuana, fui a México y conocí el dolor de un pueblo asesinado y también su infinita belleza. Fui descalza durante dias por una playa perdida donde mi mayor búsqueda era encontrar la mejor hamaca donde tumbarme a leer. La gente aplaudía en la puesta de sol. Allí estaba fuera del mundo.
Volví a casa. A lo que dentro de mi, es mi mejor casa. Mi tierra, mi mar, mi acento. Y aquí estoy vomitando tres años de vuelo. De duelo. De suelo. Desamores y desamparos viejos y nuevos. Amores también. Amor hay siempre.
Sigo siendo una persona en construcción, como todas. Sigo comiendo mierdas que yo misma sirvo en el plato. Sigo siendo malo y bueno pero trato de aprender a ser mejor.
Sobre todo, trato de aprender.
Es el único sentido que tiene un error.
Mi madre me llamó. Mi abuela estaba en coma y yo estaba dormida y no supe hacer más que colgar. Cuando desperté mi abuela se había muerto. Así. De un momento a otro. No había vuelto a casa desde hacía año y medio y volví para un funeral. El efecto fue un manicomio. Día y medio de subidas por ver a mis amigos después de tanto y bajadas hacia el subsuelo como un ataúd. No entendí. Todo aquello era irreal. Volví al chalet okupado por pseudoburgueses a los que de alguna manera odiaba y al día siguiente fui a trabajar. Fue hace dos años y creo que no lloré de verdad hasta hace dos meses. Cuando volví a la playa donde crecí con ella. Con mi abuela con la que tanto peleé y a la que tan poco entendí. Con alguien a quien no cuidé cuando me necesitó. No me valió sentirme culpable y tampoco me vale una excusa. Lloré y sigo llorando cuando estoy ahí. Espero que desde algún sitio me esté consolando.
Luché contra el desamor, contra el desamparo. Contra mi misma y mi falta de autoestima. Contra hordas de mierda. También viví a gente maravillosa y amé hasta ensanchar el alma. Aprendí a romper cadenas y candados. Aprendí de nuevo a confiar. Evolucioné. Senti otro barrio como mi barrio. A otra gente como mi gente. Todo es lo mismo en esencia. Viví el mejor verano de mi vida en Portugal. Fui lo más libre que pude ser.
Eché raíces en costa y montaña, me drogué hasta vivir, bailé, rompí el asfalto, viajé a California y me acosté sobre árboles de marihuana, fui a México y conocí el dolor de un pueblo asesinado y también su infinita belleza. Fui descalza durante dias por una playa perdida donde mi mayor búsqueda era encontrar la mejor hamaca donde tumbarme a leer. La gente aplaudía en la puesta de sol. Allí estaba fuera del mundo.
Volví a casa. A lo que dentro de mi, es mi mejor casa. Mi tierra, mi mar, mi acento. Y aquí estoy vomitando tres años de vuelo. De duelo. De suelo. Desamores y desamparos viejos y nuevos. Amores también. Amor hay siempre.
Sigo siendo una persona en construcción, como todas. Sigo comiendo mierdas que yo misma sirvo en el plato. Sigo siendo malo y bueno pero trato de aprender a ser mejor.
Sobre todo, trato de aprender.
Es el único sentido que tiene un error.
jueves, 29 de diciembre de 2016
Poesías sobre el abismo VII - Sueño
Los días se mueven y yo duermo.
Duermo.
Duermo.
La cura del sueño.
Duermo y olvido.
Sueño.
A veces con la guerra y a veces
con mil tipos de chocolates distintos.
A veces con caer.
Duermo por no analizar.
Por no fumar. Por no.
No me toco desde hace una vida.
La vida que maté.
La vida que cambió.
No me adapto al nuevo medio.
No sobrevivo.
Soy mi lotería de aciertos y heridas.
¿Quién pone la balanza sino yo?
"Yo tengo la culpa. La culpa tiene la culpa."
Si es así al menos puedo transformar.
Si tengo la culpa también tengo el cambio.
No entendía que te quedaras bajo la lluvia.
Yo te decía: ven,
tienes refugio en casa.
Hablaba demasiado.
Tu solo querías mojarte a solas.
Necesitabas entender.
Yo no entendí.
No fui la luz.
Te enfadaste.
Me enfadé.
Decir te quiero dejó de ser suficiente.
Te quiero. Te cielo.
Con alas grandes te abrazo
desde mi cachito de soledad hasta el tuyo.
Soy triste a ratos cuando me duele.
Dejo que duela y que llueva.
Todo tiene que tener permiso.
Te cielo tanto que duermo.
Duermo.
Duermo.
La cura del sueño.
Quiero despertarme y ser otra.
Quiero que esta,
la que llueve,
no se despierte más.
Duermo.
Duermo.
La cura del sueño.
Duermo y olvido.
Sueño.
A veces con la guerra y a veces
con mil tipos de chocolates distintos.
A veces con caer.
Duermo por no analizar.
Por no fumar. Por no.
No me toco desde hace una vida.
La vida que maté.
La vida que cambió.
No me adapto al nuevo medio.
No sobrevivo.
Soy mi lotería de aciertos y heridas.
¿Quién pone la balanza sino yo?
"Yo tengo la culpa. La culpa tiene la culpa."
Si es así al menos puedo transformar.
Si tengo la culpa también tengo el cambio.
No entendía que te quedaras bajo la lluvia.
Yo te decía: ven,
tienes refugio en casa.
Hablaba demasiado.
Tu solo querías mojarte a solas.
Necesitabas entender.
Yo no entendí.
No fui la luz.
Te enfadaste.
Me enfadé.
Decir te quiero dejó de ser suficiente.
Te quiero. Te cielo.
Con alas grandes te abrazo
desde mi cachito de soledad hasta el tuyo.
Soy triste a ratos cuando me duele.
Dejo que duela y que llueva.
Todo tiene que tener permiso.
Te cielo tanto que duermo.
Duermo.
Duermo.
La cura del sueño.
Quiero despertarme y ser otra.
Quiero que esta,
la que llueve,
no se despierte más.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)