sábado, 20 de octubre de 2018

Poesías sobre el abismo VIII - Calma

Puedo pasar el duelo
en un día.
Andar por las cinco estaciones,
negar y luego atacar,
después negociar
con mi propia
tristeza
y al final
aceptar
el cambio.

Si lo miras de cerca
con ojos de lejos
solo es un cambio

Un vaivén inevitable.

La única verdad que creo
que puedo tener
además de que
todo esto
es culpa
mía.

Por eso lo puedo cambiar.

Quizá no el "qué"
pero si el
"cómo".

Quiero crecer con todo.

Quiero dejar
de darle golpes
a la pared;

De hacer
que todos
lloren
conmigo.

Quiero sanar y construir
lo que hay dentro
en suelo pobre
y dar cobijo
a los jardines que quieren
poblarme y llenarme la boca
de besos y ganas de dar.

Quiero mi templo en silencio.
Quiero mi casa en el templo.

Quiero
mi alma
en amor

Mi cuerpo en
c a l m a

jueves, 20 de septiembre de 2018

Error 404

Llevo mucho sin escribir. No me apetecía. Me bañaba en ríos y escuchaba el bosque. Recogí uvas y flores; manzanas y albaricoques. Conocí niños mágicos. Mujeres de hojas verdes que a veces prendían y luego volvían a nacer. Visité aquello que llaman "países". Conocí fronteras en las que no me pedían pasaporte por ser blanca. Aprendí lenguajes y adopté formas. Me adapté al entorno. Viví aventuras en la furgo casa a la que llamamos Lepri. La quería como quiero a un ser. Cantaba y reía y follaba y bebía y era f e l i z. Luego fui lo otro. Okupé chalets donde la expropiación acabó por ser un todoestoparami. Viví agresiones, casi rompo alguna crisma. Fui violencia y tuve miedo. Comí Diazepan. Viví en un conflicto constante. Conocí. Sobre todo, conocí.

Mi madre me llamó. Mi abuela estaba en coma y yo estaba dormida y no supe hacer más que colgar. Cuando desperté mi abuela se había muerto. Así. De un momento a otro. No había vuelto a casa desde hacía año y medio y volví para un funeral. El efecto fue un manicomio. Día y medio de subidas por ver a mis amigos después de tanto y bajadas hacia el subsuelo como un ataúd. No entendí. Todo aquello era irreal. Volví al chalet okupado por pseudoburgueses a los que de alguna manera odiaba y al día siguiente fui a trabajar. Fue hace dos años y creo que no lloré de verdad hasta hace dos meses. Cuando volví a la playa donde crecí con ella. Con mi abuela con la que tanto peleé y a la que tan poco entendí. Con alguien a quien no cuidé cuando me necesitó. No me valió sentirme culpable y tampoco me vale una excusa. Lloré y sigo llorando cuando estoy ahí. Espero que desde algún sitio me esté consolando.

Luché contra el desamor, contra el desamparo. Contra mi misma y mi falta de autoestima. Contra hordas de mierda. También viví a gente maravillosa y amé hasta ensanchar el alma. Aprendí a romper cadenas y candados. Aprendí de nuevo a confiar. Evolucioné. Senti otro barrio como mi barrio. A otra gente como mi gente. Todo es lo mismo en esencia. Viví el mejor verano de mi vida en Portugal. Fui lo más libre que pude ser.

Eché raíces en costa y montaña, me drogué hasta vivir, bailé, rompí el asfalto, viajé a California y me acosté sobre árboles de marihuana, fui a México y conocí el dolor de un pueblo asesinado y también su infinita belleza. Fui descalza durante dias por una playa perdida donde mi mayor búsqueda era encontrar la mejor hamaca donde tumbarme a leer. La gente aplaudía en la puesta de sol. Allí estaba fuera del mundo.

Volví a casa. A lo que dentro de mi, es mi mejor casa. Mi tierra, mi mar, mi acento. Y aquí estoy vomitando tres años de vuelo. De duelo. De suelo. Desamores y desamparos viejos y nuevos. Amores también. Amor hay siempre.

Sigo siendo una persona en construcción, como todas. Sigo comiendo mierdas que yo misma sirvo en el plato. Sigo siendo malo y bueno pero trato de aprender a ser mejor.

Sobre todo, trato de aprender.

Es el único sentido que tiene un error.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Poesías sobre el abismo VII - Sueño

Los días se mueven y yo duermo.
Duermo.
Duermo.
La cura del sueño.

Duermo y olvido.
Sueño.
A veces con la guerra y a veces
con mil tipos de chocolates distintos.
A veces con caer.

Duermo por no analizar.
Por no fumar. Por no.
No me toco desde hace una vida.
La vida que maté.
La vida que cambió.
No me adapto al nuevo medio.
No sobrevivo.

Soy mi lotería de aciertos y heridas.
¿Quién pone la balanza sino yo?
"Yo tengo la culpa. La culpa tiene la culpa."
Si es así al menos puedo transformar.
Si tengo la culpa también tengo el cambio.

No entendía que te quedaras bajo la lluvia.
Yo te decía: ven,
tienes refugio en casa.
Hablaba demasiado.
Tu solo querías mojarte a solas.
Necesitabas entender.
Yo no entendí.
No fui la luz.
Te enfadaste.
Me enfadé.
Decir te quiero dejó de ser suficiente.

Te quiero. Te cielo.
Con alas grandes te abrazo
desde mi cachito de soledad hasta el tuyo.
Soy triste a ratos cuando me duele.
Dejo que duela y que llueva.
Todo tiene que tener permiso.
Te cielo tanto que duermo.
Duermo.
Duermo.
La cura del sueño.

Quiero despertarme y ser otra.

Quiero que esta,
la que llueve,
no se despierte más.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Poesías sobre el abismo VI - Tormenta

¿Sabes? Parezco fuerte y no.
Soy una niña de cristal. Te escribo y me escribo. No hay nadie escuchando cuando lloro. La gente ya tiene su propia tristeza. No estoy bien y lo estaré y eso es consuelo para luego. Ahora es tormenta y yo un granito de arena en el mar. No recuerdo como era ser montaña. Despierto sola y camino sola y creo que sola estoy mejor. No quiero a nadie que me diga que despierte. No quiero a nadie que me pida.

Quiero quererme y hablar contigo es la resaca. Ya no encuentro al desahogo. Me ahogo entre la culpa y la paranoia. No hay una mano que acaricie. Solo me quieren levantar. No tengo espacio ni tiempo. No tengo nada más que un granito de arena en la tormenta. Solo me quieren si estoy contenta y no lo estoy. No quiero la emergencia. Quiero mi cuerpo y mi alma en paz. Quiero una muerte prematura que dure un sueño y despertar con alas otra vez. Quiero que vean que soy tan frágil como valiente. Quiero dejar de amar así. Quiero amar bien. Que me amen bien. Y que el amor deje de ser una tormenta.

domingo, 28 de febrero de 2016

Vomitar

Muertos. Los ojos y la paciencia y la luz de la eterna estabilidad. Todo es mentira. Todas las palabras de todos los profetas. Dijeron que alguien vendría y aquí esperamos. Y mientras, vive. Compra, vende, dispara y contempla como el mundo sangra. Dijeron que alguien vendría y creímos que ya éramos libres de toda conciencia. Solo hay que pedir perdón. Y así seguimos haciendo daño. Buscamos impunidad. Volver a casa y que moloch no arrebate nuestra efímera tranquilidad de opiáceo. Una pastilla y otra pastilla y el mundo entero mirando nuestra ausencia. ''Qué absurda pesadilla esta. Qué guerra estúpida.'' Una pastilla y luego la tele tan alta que no escuches lo que dicen tus entrañas. Una pastilla y luego culpar al vecino de tu insensatez. El mundo no quiere salvarse; el mundo quiere abortar. Tanto miedo y rabia y mierda y ruido y míranos aquí sonriendo mientras no paramos de llorar. De dudar. De mentir. Tanta maravilla y tanto AMOR que corre por las venas de tanta gente que no sabe amar. Tanta hipocresía, tanto asco. Tanto gobierno y tanta ley antiunomismo. Tantas cosas bellas y yo aquí tan jodida mientras otros mueren. Vi la desgracia y me aparté. Vi la tragedia y quise huir. Me inventé la esperanza. Me sacudo el golpe de mi triste humanidad. Doy amor y entonces ya no hay guerra pero hay ruina. Soy un hombre que no sabe llorar y una mujer que no sabe dónde.

sábado, 26 de diciembre de 2015

9:17 - Caida libre II

Acepta que no eres libre. Acepta que aún te queda por aceptar. Acepta que no hay camino. Acepta que solo hay pasos que llevan a otro segundo y luego se van. Acepta que estás perdida. Acepta que a veces puedes y a veces no y que todo vale. Acepta que hay una vida y es maravilla. Acepta que hay una puerta siempre abierta y esta en tu casa. Y en la del resto. Acepta que te equivocas. También que aciertas. Acepta que eres la magia. Acepta que eres el fuego. Acepta que hay que quemarse y luego volverse a quemar. Acepta que eres preciosa. Acepta que no hay mañana. Acepta que todo viene y estas ahi para quererlo. Acepta que tienes ganas. Acepta que tienes miedo. Acepta que no hay mas tiempo y espacio que aqui y ahora. Acepta que no hay promesas ni soluciones incuestionables. Acepta que no hay problema. Acepta que no hay medida. Ni porcentaje. Ni ambigüedad. Acepta que toda es una y estas en ella. Acepta que a veces duele y a veces no y que todo vale. Acepta que te haces grande y te crecen alas. Acepta que siendo humana quieres volar.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Frontera

Mi padre oscurece.

Recuerdo que lo amaba con locura. Con la misma que amo ahora. Recuerdo que él me amaba incluso más. Su madre era preciosa. Cantaba en la cocina y yo con ella. Por ella la pasión de Lola Flores. Por ella la pasión. Luego natilla de vainilla. Me decía que me quería todo el rato. Me decía: tequierotodoelrato. De aquí al cielo y de vuelta.

Mi abuela era preciosa. Lo sigue siendo. Apenas la conozco pero ni falta. Se ríe y es pura vida. Cuando todo se fue a la mierda la eché de menos más que a nadie. Recuerdo decirle al juez que solo quería verla.

Mi padre estaba enfermo. Por eso dormía en el baño. Por eso a veces no estaba. Por eso había silencio y la casa estaba llena de fantasmas. Por eso Miedo. Urgencia. - Llama a la policía Miriam - y Miriam tiene 4 años y no sabe llamar. Mi padre quería medicina y mi madre le dijo eso es veneno. Le dijo que no siguiera igual. Mi padre se enfadó. Se enfadaban demasiado. Hasta que un día se fue y mi voz con él.

Y se fue mi abuela. Porque su hijo estaba enfermo y quería verme pero el juez decía que no. Y ella no podía negarle. Y mi madre si podía y entonces chau. Se fueron 10 años y nadie volvió a decirme que me quería de aquí hastaelcielo. Aunque lo hicieran.

Mi madre no quiere hablar de consecuencia y por eso me preguntaba obsesivamente si lavé los platos. Mi madre no sabe que escribo poesía. Mi madre es la gran muralla impenetrable. No sabe hablarme y no entiende que yo hable. ¿Porqué sufres tanto? me pregunta.

Porque mi padre se fue. Porque mi abuela se fue. Porque llegó unhombrextraño que paga las facturas de los platos que rompe. Porque ese hombre no era mi padre pero quería ser mi superior. Y yo no era ningún soldado. Porque le dije vete a la mierda y el me dijo vete tú y tuve que irme. Porque mi madre me dijo vale. Sweet sixteen. Una casa para mi, una cuenta en el banco, una nevera llena de pizza. Un vacio y pesadillas.

Mi madre no quiere hablar de consecuencia y yo no quiero verla llorar. Mi padre oscurece porque dejó la heroína pero ella no lo dejó a él. Pero si miro a los ojos de cada uno siento lo más bello del mundo.

Mi familia sigue siendo una frontera y yo sigo sin querer que algo me marque.

Aunque ya lo haya hecho.